Comercial Amparo

En 1914, José Sempere Muñoz constituye la sociedad “Sempere y Oviedo”. En 1916, esta sociedad abre un establecimiento en el número 5 de la calle Marqués Viudo de Pontejos, en el Barrio de Sol, con el nombre “Sempere y Oviedo. Almacén de Mercería”. Poco tiempo después, en la Glorieta de los Cuatro Caminos, en los bajos del edificio Titánic, así puede identificarse en una fotografía de 1919, se establecía una sucursal. Posteriormente, probablemente antes de 1937, Pontejos 5, contaba con una segunda sucursal en la calle Presilla, 23, en el Puente de Vallecas. Tras la guerra las cosas debieron de cambiar notablemente, pues durante la Postguerra no contamos noticias de las sucursales y el establecimiento había cambiado de denominación: Almacenes Sempere S.R.C. En la actualidad, tras un cambio reciente de propiedad, Pontejos 5, tiene por nombre Comercial Mercería Amparo.

Sempere y Oviedo era un anunciante habitual en la prensa diaria y en las revistas ilustradas especializadas, tanto en las humorísticas, como en las de moda. De todos ellos hemos recogido una pequeña muestra. Quizá la más ilustrativa sea el inserto, incluido en algunos de los números, editados en 1923, de la revista especializada La Moda Elegante. Como cualidad destaca la fotografía de la fachada acompañada el nombre de los productos estrellas de la mercería. Un segundo anuncio lo tenemos en la revista humorística Buen Humos, inserto que aparece a principios de la década de los 30, pero reservado a promocionar la sucursal de Cuatro Caminos. Y, el tercero es un aviso para promocionar la manufacturación de alfombras de nudo a mano, publicada en la edición sevillana de ABC, en 1958.

Hoy en día, el interior prácticamente se ha mantenido inalterado, aunque con un ambiente de mayor desorden, pues los muestrarios y los productos han desbordado los emplazamientos habituales y la abundante clientela espera pacientemente su turno. No obstante, siguen destacando los mismos elementos, los mostradores, los mueble estantería laterales, las columnas de hierro macizas y, sobre todo, la escalera de acceso a la planta superior. A través del espejo del descansillo podemos adivinar una de las peculiaridades y el buen gusto del arquitecto y del promotor de este espacio comercial, el estilo neoárabe.

Este establecimiento es un referente para la arquitectura de fachadas madrileñas de principios del siglo XX, obra, tanto del diseño como de la manufactura de la empresa Pereanton. Desgraciadamente, cada vez menos visible en su conjunto por la presencia de dos árboles situados delante de la fachada. En muy probable que con el paso del tiempo termine por quedar oculta por la vegetación.

Comercial Amparo

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