Farmacia de la Reina Madre

La Farmacia de la Reina Madre, situada en la calle Mayor 59, no es sólo la farmacia más antigua de Madrid, sino que forma parte de la historia de la Villa y Corte. Creada en 1578 por un alquimista veneciano, fue Felipe V quien concedió el nombre de “Farmacia de la Reina Madre”, así como el escudo oficial a la botica en agradecimiento por los servicios prestados a su segunda esposa Isabel de Farnesio. Además de abastecer a la Casa Real durante décadas en este establecimiento se vendieron las primeras quinas traídas de América junto con drogas, píldoras áureas y misteriosos productos como la piedra imán y el extracto de momia egipcia.

Actualmente la Real Botica es un museo que atesora documentos y objetos de gran valor histórico, entre los que cabe destacar libros antiguos y 1600 recetas antiguas, una de ellas a nombre de Miguel de Cervantes. También se conservan las facturas a nombre del infante don Luis y de otros personajes célebres, lo que ha permitido reconstruir algunos historiales médicos.

Pero estas paredes también atesoran curiosidades y más de un secreto que trasciende a la ciencia, porque en los albores de 1830 el sótano de este singular establecimiento fue centro de reunión para liberales de la época. La leyenda cuenta que los pasadizos ocultos que comunicaban la farmacia con el palacio real fueron utilizados por el político Salustiano Olózaga para escapar de la horca.

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